Riesgos de convertirse en un “moroso”

No es necesario que te aportemos datos y cifras económicos sobre la situación financiera actual en España, porque suponemos que ya estarás un poco cansado de escuchar y leer lo que los diferentes especialistas en la materia tienen que decir al respecto en los medios de comunicación. Sin embargo, nadie mejor que los ciudadanos a pie de calle, que deben gestionar su modesta economía doméstica mes a mes, a pesar de todos los imprevistos que puedan suceder, conocen el verdadero funcionamiento de la economía de nuestro país.

A las familias de clase media y media-baja no les resulta en absoluto fácil sobrevivir con un suelo medio cuando deben pagar una hipoteca (posiblemente durante más de 30 años), todos los gastos del hogar, la comida, la educación de los hijos, la salud y el ocio familiares. Hacer que dos sueldos en casa funcionen para una familia de cuatro miembros es todo un desafío con el que no pocos deben lidiar todos los meses. Sin embargo, hasta el último esfuerzo posible siempre es aconsejable antes de incurrir en un impago, incluso recurrir a un crédito rápido. El riesgo de convertirse en un moroso radica en el hecho de que no es algo puntual, sino que puede marcarte para el resto de tu vida.

Según nos dicen las encuestas, lo primero que dejan de pagar los hogares españoles es la comunidad de vecinos. Por el contrario, aunque la morosidad hipotecaria alcanzó su tasa máxima en 2014, no es habitual que los ciudadanos españoles incumplan con el pago de su hipoteca a no ser por causas de extrema necesidad. El simple hecho de no pagar la comunidad de vecinos, que a muchos propietarios les parece una tontería, puede acabar en su correspondiente denuncia con todo lo que ello implica.

Cualquier empresa y/o banco antes de aprobar la contratación de un servicio (electricidad, gas, línea telefónica, etc.) o la concesión de un préstamo consultará uno o los dos listados de morosos más conocidos: ASNEF y RAI. Si has dejado de pagar varios recibos de cualquier servicio, en especial de los prestados por las compañías de suministros, o varias cuotas de tu hipoteca/préstamo, aparte de recibir la denuncia y el requerimiento de pago correspondientes (los trámites de recobro de deudas pueden variar según la empresa o institución), pasarás automáticamente a engrosar estas listas de morosos. No obstante, si finalmente saldas tus deudas, no serás eliminado inmediatamente de estos listados. Desaparecer del ASNEF y del RAI puede llevarte años y convertirse en todo un quebradero de cabeza. Permaneciendo en cualquiera de estas listas de morosos te será difícil volver a acceder a los préstamos privados y a contratar cualquier tipo de suministro a tu nombre.

Todos estos son motivos suficientes para pensarse dos veces en incumplir con el pago de tus deudas. Si por cualquier circunstancia de la vida te es imposible hacer frente a ciertas deudas en un determinado momento, acudir a los créditos rápidos puede ser una salida momentánea al problema que te permitirá pagar tus deudas y no caer en la lista de morosos, con las consecuencias que ello implica. Los créditos rápidos son fáciles de conseguir, con pocos trámites y a precios razonables. No descartes esta opción de refinanciación y consulta con un asesor.